Explicar a los más pequeños la importancia de la investigación agroalimentaria en cambio climático ha sido el objetivo de la actividad “Aprendiendo sobre el cambio climático” en la que han participado escolares de Primaria del Colegio Público Florencio Jardiel de Peñaflor. Investigadores de las Unidades de Suelos y Riegos, Recursos Forestales, Protección Vegetal, y Producción y Sanidad Animal del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) han mostrado a los alumnos y alumnas cómo se puede luchar contra el cambio climático a través de juegos y divertidas pruebas didácticas. Esta actividad se ha organizado con motivo de la Aragon Climate Week, que se celebra desde este lunes y hasta el próximo domingo, organizada por la Dirección General de Cambio Climático y Educación Ambiental del Gobierno de Aragón.
 
La consejera de Ciencia, Universidad y Sociedad del Conocimiento, Maru Díaz, no ha querido perderse la actividad, y ha resaltado la importancia de la ciencia para hacer frente al reto climático, cuyos efectos ya son notables en el medio natural y en el sector agroalimentario aragonés.
 
En este sentido, ha puesto en valor el trabajo que realiza el CITA, como centro de referencia, y ha agradecido la organización de este tipo de jornadas para que las nuevas generaciones “puedan concienciarse aún más y se impliquen en la lucha, contra el mayor reto de la humanidad”, que –ha dicho- “ha de ser transversal”.
 
La responsable autonómica se ha felicitado tras comprobar cómo "el futuro" de nuestra sociedad está "mucho más comprometido" que los adultos en esta cuestión y les ha animado a ser altavoces de la necesidad de pasar a la acción porque no hay una planeta B.  
 
Parafraseando a la activista sueca Greta Thunberg, ha llamado a “escuchar a los investigadores” y ha animado a que “la ciudadanía se una detrás de la ciencia para actuar y poder avanzar así hacia un futuro más verde y socialmente respetuoso”.
 
“El nuevo paradigma hacia el que debemos transitar, con sus nuevos hábitos de producción y consumo sostenibles, necesita de extensas investigaciones y construcción de alternativas viables a las establecidas. Es imprescindible apostar por la investigación en conocimiento y en desarrollo tanto de tecnologías como de procedimientos que nos guíen en este desafío”, ha afirmado.
 
Lucía Soriano, directora gerente, acompañada de Alberto Bernués, director de investigación, ha dado la bienvenida a los participantes: “Es un placer recibir a los más pequeños en un centro como el CITA, referencia en la investigación agroalimentaria en Aragón. Ojalá que la actividad de hoy sirva para explicar mejor cómo, desde la ciencia, podemos encontrar soluciones para afrontar el cambio climático. Espero que la experiencia que viváis hoy en el CITA logre despertar, de una manera divertida, vuestra vocación científica y podamos contar sí con nuevos investigadores e investigadoras que den vida al futuro del centro”.
 
También ha destacado que: “El nuevo Plan Estratégico del CITA pone especial énfasis en los proyectos relacionados con el cambio climático. La mitigación, con reducción de emisión de gases de efecto invernadero, como la adaptación al cambio climático de los sistemas agrarios son algunas de las líneas de investigación en las que se está trabajando. En la actualidad en el CITA se está investigando en 12 proyectos europeos y nacionales relacionados con el cambio climático en diversos aspectos como: la seguridad alimentaria, la capacidad de adaptación del ganado ovino, las épocas de floración de los frutales o el uso del suelo y del agua en escenarios de sequía, entre otros”.
 
Los alumnos y alumnas del colegio de Peñaflor han hecho por un día de “detectives del cambio climático” descubriendo través de imágenes de satélite el impacto que tiene en el planeta y conociendo algunos de los instrumentos para medir emisiones de gases a la atmósfera derivados de prácticas agrícolas.
 
También han tenido oportunidad de comprobar cómo la adaptación a la sequía y otros tipos de estrés favorece la construcción de hojas más duras.
 
Igualmente han aprendido por qué las ovejas solo tienen dientes en la mandíbula inferior, la importancia de la ganadería extensiva y los tipos de alimentos que consumen. Por último, han visto cómo las malas hierbas pueden ser indicadoras del cambio climático y han paseado por el Jardín de flora arvense del centro.