Los ganaderos de ovino de carne contribuyen a frenar la despoblación, favorecer la sostenibilidad de los ecosistemas y mantener la biodiversidad silvestre en el medio rural, a la par que conservan las razas autóctonas que están mejor adaptadas al territorio.
 
A pesar de su preciada labor, la crisis que afecta a la actividad ganadera en los últimos años y determinadas crisis sanitarias podrían poner en peligro la supervivencia de dichas razas, especialmente las que cuentan con un menor número de cabezas.
 
Por ello, la FAO señala la necesidad de que los gobiernos ayuden a la conservación de las razas mediante la preservación de semen y embriones en bancos de germoplasma animal, al igual que se conservan las semillas en los bancos de germoplasma vegetal.
 
De esta forma se dispone de una “copia de seguridad” de las razas en nitrógeno líquido, que permitiría su recuperación o compensar la pérdida de variabilidad genética que pudiesen originar tanto la selección como la disminución de los censos por abandono de la actividad o por las crisis sanitarias que obligasen a sacrificar un considerable número de animales.
 
El Equipo de recogida/producción de embriones del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) es un establecimiento de reproducción oficialmente reconocido por los Ministerios con competencias en agricultura desde octubre de 2013.
 
Su reconocimiento se inició con los investigadores del CITA José Folch (ahora emérito), René Mozo, José Luis Alabart y Belén Lahoz, la analista de Laboratorio Pilar Sánchez y la Investigadora del INIA de Madrid, María Jesús Cocero. Desde entonces, se han obtenido y congelado 274 embriones de 13 sementales y 30 ovejas de las razas Ansotana, Cartera, Churra Tensina, Maellana, Ojinegra de Teruel y Roya Bilbilitana.
 
Los ganaderos han contribuido con la cesión de machos y hembras de estas razas al CITA, a través de sus Asociaciones (ACOAN, ANGORCA, ATURA, ARAMA, AGROJI y AGROBI, respectivamente), algunas de ellas coordinadas por Oviaragón-Grupo Pastores.
 
Los embriones obtenidos de las ovejas se congelan en el CITA en nitrógeno líquido (a 196 grados bajo cero) mediante la técnica de vitrificación, una congelación ultrarrápida que minimiza la formación de cristales de hielo que dañarían las células embrionarias. Los machos se entrenan como donantes de semen por parte de expertos (Elías Echegoyen en su inicio y Miguel Ángel Navarro en la actualidad). En total, se han entrenado 36 machos de estas razas.
 
Posteriormente, los embriones congelados y los machos entrenados se trasladan al Centro de Transferencia Agroalimentaria (CTA) del Gobierno de Aragón, localizado en Movera, que alberga el Centro de recogida de semen y el Banco de Recursos Genéticos de Aragón.
 
Los embriones son almacenados y los machos continúan allí su entrenamiento, produciendo semen que se introduce en pajuelas para inseminación en las ganaderías o para su congelación y posterior almacenamiento en nitrógeno líquido en el Banco. Cuando es necesario, los machos de razas autóctonas de Teruel se trasladan desde el CTA a la finca experimental “El Chantre”, que alberga un Centro de inseminación dependiente de la Diputación Provincial de Teruel.
 
El Equipo de recogida/producción de embriones del CITA también destaca por la obtención y transferencia de embriones de ovejas de la raza Rasa Aragonesa selectas, para disponer de sementales de alto valor genético, en el marco de los planes de mejora genética de la prolificidad y de la capacidad maternal de la cooperativa UPRA-Grupo Pastores.
 
Pero aún queda mucho trabajo por hacer. Para que una raza pueda ser recuperada a partir de material congelado, se considera que debe contar con al menos 3.000 dosis seminales de 25 machos, o bien 280 embriones y 450 dosis de semen, de 25 donantes. Esto sólo se cumple con creces para la raza Rasa Aragonesa, mayoritaria en Aragón, que cuenta con más de 13.000 dosis seminales congeladas en la actualidad. Además, aún quedan algunas razas autóctonas de Aragón, como la Xisqueta y la Merina de los Montes Universales, de las que todavía no se dispone de embriones congelados.
 
Las ayudas para estas actividades de conservación del material genético las han aportado los Proyectos de Desarrollo Rural (PDR) en 2014 y 2015 y el Fondo de Inversiones de Teruel (FITE) del Gobierno de Aragón para las razas autóctonas de Teruel, en años posteriores.
 
Los proyectos de investigación previos sobre congelación de embriones se financiaron con fondos de INIA. Además, hay que destacar que el CITA también ha contribuido a la conservación de las razas autóctonas mediante el mantenimiento de ovejas y vacas de estas razas en sus fincas de Montañana, “El Vedado Bajo del Horno”, en Zuera y “La Garcipollera”, en Bescós de Garcipollera (Jaca), con financiación del Gobierno de Aragón y del Ministerio de Agricultura desde 2009.