El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), adscrito al Departamento de Innovación, Investigación y Universidad del Gobierno de Aragón, va un paso más allá en sus investigaciones en truficultura, con un innovador estudio centrado en la calidad de la trufa negra turolense.

El trabajo que está financiado por los Fondos de Inversiones de Teruel (FITE),  nace con el reto de profundizar en el análisis de la calidad de la trufa y establecer que factores de las prácticas culturales (riego, laboreo, poda…) en el cultivo de la trufa pueden tener una influencia real sobre la calidad organoléptica de estos hongos, incidiendo principalmente en el aroma y la madurez.

La investigación también establecerá diferentes categorías para las trufas, con ayuda de técnicas de análisis instrumental junto con un panel de catadores expertos. El investigador del CITA Pedro Marco reseña: “el proyecto quiere ofrecer a los truficultores la oportunidad de conseguir una distinción entre calidades de la trufa, lo que supondría un mayor beneficio económico para los profesionales de este sector”. Si hasta ahora lo más relevante ha sido incrementar la producción, la calidad sensorial es el actual factor determinante, ofreciendo la oportunidad de establecer una diferenciación para destinar aquellas trufas de mayor calidad a un consumo directo en fresco, y que el resto puedan ser divididas entre la industria conservera o como inóculo, entre otros usos.

Las especies de hongos pertenecientes al género Tuber, se caracterizan por su elevado potencial aromático y valor económico. Teruel es la principal zona productora de trufa negra (Tuber melanosporum) del mundo con más de 6.000 Ha de plantaciones en este momento, y tiene en producción cerca de un 60% de su superficie de plantación.