Nos ha dejado el Dr. Rafael Socías i Company, investigador ‘ad honorem’ del CITA, y durante muchos años “alma del almendro” en las numerosas investigaciones que se llevaron a cabo en este centro.  
 
Tras realizar un curso del IAMZ y a la vuelta de disfrutar de una beca en la UC Davis de California con el investigador Dr. D. E. Kester,  se incorporó en 1972 a la Unidad de Fruticultura del CITA donde colaboró estrechamente con el Dr. Antonio J. Felipe, Dr. Manuel Carrera y Mariano Cambra.  Con el Dr. Antonio J. Felipe trabajó en el primer programa de mejora genética del almendro, centrado en la autocompatibilidad. Sus trabajos fueron pioneros en el conocimiento de la autocompatibilidad del almendro, descubriendo su transmisión, su heredabilidad, la influencia de la consanguineidad, su componente cuantitativo y no sólo cualitativo, la identidad de los alelos S, o los efectos de las mutaciones epigenéticas. También destacaron sus avances en el retraso de la floración del almendro y en el conocimiento de la composición de la pepita como signo de su calidad, aspectos en los que sus trabajos fueron pioneros a nivel internacional, publicándose en numerosas revistas y convirtiéndose una referencia internacional en el mundo del almendro.
 
Ingeniero agrónomo de profesión, Rafel Socias i Company dio nombre a nuevas variedades autofértiles, algunas con una complicidad familiar y cultural: Soleta, Belona y Mardía -en homenaje a sus tres hijas Soledad, Isabel y María, o Blanquerna y Vialfàs, en recuerdo de Ramon Llull y su pueblo natal, respectivamente. 
 
Pero Rafael Socias también destacó en el campo de la poesía, siendo ganador en 1968 con la obra “Camina, caminaras” del premio Ciudad de Palma de poesía, recibiendo numerosos premios obtenidos en esta faceta literaria a lo largo de su vida.
 
En 2017 editó el libro 'Almonds. Botany, production and uses' en una edición conjunta con Thomas M. Gradziel, por encargo de la editorial inglesa CABI (Commonwealth Agriculture Bureau International), una de las editoriales más prestigiosas en el campo agrícola, y en la que colaboraron expertos no solo de España, sino también de California, Francia, Australia, Argentina, Chile y Marruecos.
 
Afirmaba recientemente que se sentía más orgulloso de los miles de hectáreas plantadas con las nuevas variedades de almendro, obtenidas en el programa de mejora genética del CITA y que satisfacen ampliamente las expectativas de los viveristas que producen las plantas, de los agricultores que las cultivan, de los mayoristas que las comercializan, de los industriales que las transforman y de los consumidores que las aprecian, que de las numerosas publicaciones y artículos científicos que había escrito a lo largo de su vida.
 
El respeto, carácter y manera de ser le convirtieron en una voz para tener siempre en cuenta en el sector del almendro y de la investigación agroalimentaria.
 
Descanse en paz.